domingo, 2 de junio de 2013

Bambi

Leído 3 marzo 13

El viento del Norte soplaba a través de la espesura durante todo el día y toda la noche. Parecía impelido por una incomprensible y fría rabia que le llevaba hasta el extremo de la locura; daba la impresión de que quería desarraigar todo el bosque, devastándolo, aniquilándolo. Los árboles gemían, pero ofrecían obstinada resistencia, luchando con todas sus fuerzas contra la fiera embestida del viento. Uno podía oír sus hondos quejidos, sus chasquidos como gritos de dolor, el fuerte estallido de sus ramas al quebrarse, el doloroso y a la vez colérico crujido cuando un tronco se rompía y el árbol vencido parecía gritar por cada herida de su rendido y agonizante cuerpo. Nada más podía oírse fuera de eso, pues la tempestad ensañábase con fuerza aun más terrible sobre el bosque, y sus rugidos ahogaban los ruidos menores.
Bambi, historia de una vida del bosque; Félix Salten

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